Reforma laboral brasileña preocupa al gobierno uruguayo

15.08.2017

El canciller Rodolfo Nin Novoa y el Ministro de trabajo Ernesto Murro manifestaron la preocupación que genera al Gobierno la aplicación de la Reforma laboral en Brasil.

Flexibilización de los convenios

Los acuerdos por empresa tienen preeminencia sobre la legislación general. Es decir, los contratos privados prevalecen por sobre los convenios colectivos.


Régimen de horario y vacacional

Se modifica el régimen vacacional, permitiendo su fraccionamiento hasta en tres períodos. Además, se habilitan jornadas laborales de hasta 12 horas, seguidas por descansos de 36 horas y siempre que no se superen las 44 horas semanales.
Por otra parte, se autoriza la jornada intermitente, con el pago de salarios sobre una base horaria o por jornada, en vez de mensual y se habilita la reducción del intervalo interjornada a 30 minutos.
A su vez, se regula el trabajo desde la casa y se amplían las posibilidades de tercerización.


Menor peso a los sindicatos

La contribución sindical, hasta ahora obligatoria para todo empleado, pasa a ser voluntaria.
Por el lado del empleador, se retira la obligación de negociar despidos colectivos con los sindicatos. También se flexibilizan las condiciones de despido, ya que el monto de las indemnizaciones deja de estar atado por el salario del trabajador.


¿A qué se debe la preocupación del gobierno?


En primer lugar, el gobierno del Frente Amplio está ideológicamente en contra de la visión económica de Temer, resumida en una mayor desregulación de la economía para incentivar la inversión y la actividad privada.
De hecho, desde su ascenso al poder, la izquierda uruguaya ha generado sucesivas políticas en la dirección contraria, tendiente a dar mayor protección y poder de negociación a los trabajadores."Si vale más un acuerdo individual entre un empleado y un patrón que una ley o que un convenio, retrocedimos dos o tres siglos, y eso no será solo para los brasileños", opinó el ministro Murro.Por otro lado, parte de la preocupación pasa por un tema de competitividad. Al flexibilizar el mercado laboral, los costos globales de la economía brasileña se reducen, y hacen que los productos uruguayos estén en peores condiciones para competir a nivel de precios.
"Preocupa a Uruguay porque es una manera de competir en base a la caída de derechos laborales, cosa que siempre hemos tratado de evitar", dijo Nin Novoa. 

Algo similar ocurre con los productos chinos, por ejemplo, que son elaborados por trabajadores con contratos más precarios que los de Uruguay y compiten a un precio sensiblemente menor.